Crecer con hermanos varones… con uno ya es suficiente para entender este listado de cosas. Se trata de aquellos aspectos de la convivencia que, en la niñez y adolescencia, hubiéramos querido cambiar pero no pudimos (porque no podíamos). Seguro que estas vivencias te traerán muchos recuerdos

Desear tu sitio en la casa más que cualquier otra cosa

Hubo una edad en la que, antes que recibir cualquier regalo, deseabas con todas tus fuerzas tener tu propia habitación. Hubieses querido escuchar música a solas, escribir un diario o simplemente liberarte de tus emociones en la mayor intimidad.

Olor a hombre y desorden

Si bien las mujeres también podemos ser desordenadas, parece ser que los varones son mucho más propensos a la desorganización. Entonces te surgía esta pregunta: ¿por qué yo tengo todo ordenado y tengo que soportar su desorden?

¡Y qué decir del olor a zapatillas y sudor que traía luego de un partido de fútbol! Aromatizaba toda la habitación que, por desgracia, compartían.

La guerra del control remoto

Con mi hermano en este sentido era más fácil, solo había un canal de televisión y por lo mismo no había necesidad de pelear por el mando. Sin embargo, hoy en día veo cómo discuten y pelean las niñas con sus hermanos varones a la hora de ver televisión, rara vez se ponen de acuerdo acerca de lo que quieren ver.

Si te gustaba su amigo…

Esto pudo convertirse en una verdadera tortura, además de un conflicto, sobre todo si no tenías buena relación con tu hermano. De pronto comenzaste a salir con su mejor amigo y entonces, tu hermano no solo se sintió alejado de él, sino que además tenía que compartirlo contigo. Y cuando llegaba a tu casa de visita, el pobre no sabía cómo repartirse entre ambos para no quedar mal con ninguno. ¡Qué fastidio!

Él comía todo

Es sabido que por lo general, los chicos comen más que las chicas. Pero eso no le daba lugar a que, si compraban dos postres de mousse de chocolate y él devoraba su ración pero tú no, de un momento a otro él decidía comer tu ración. ¡Lo peor es que lo hacía sin siquiera preguntarte!

La crítica y su prepotencia

Te hartaba su crítica, a la que nunca le viste nada de constructiva. Él siempre quería tener la última palabra, como si lo supiera todo.  No soportabas que cuando tu padre no estaba en casa, tu hermano dijera la típica frase machista: “Tienes que obedecerme porque además de ser tu hermano mayor, en este momento soy el hombre de la casa”.

La tabla mojada

Seguro alguna vez te has permitido decir, “¡Qué asco!” Entrar al baño y ver que toda la tabla del inodoro estaba salpicada de orina porque antes había entrado tu hermano.

¿Te sientes reflejada en algunas de estas vivencias que se tienen con un hermano varón? Tal vez de niñas o adolescentes, la convivencia no era la mejor. Pero con el tiempo, esas diferencias quedaron atrás y hoy en día puedes disfrutar de un GRAN hermano.