La legendaria actriz y el escultor estadounidense se conocieron a finales de la década del setenta y de la manera menos esperada. Meryl había perdido a su por entonces pareja, el actor John Cazale, debido a un cáncer de huesos. Ella había dedicado los últimos meses a cuidar de su amado, y luego de su muerte en 1978, quedó destruida. La actriz no quería volver a vivir en el apartamento que compartía con Cazale, por lo que su hermano, Harry, le sugirió que se mudara al estudio de un amigo suyo mientras éste estaba de vacaciones. Ese amigo resultó ser Don Gummer.

Cuando él regresó se hicieron buenos amigos, luego se enamoraron y en septiembre de 1978 se cansaron en la intimidad de la casa de los padres de ella en Manson’s Island, Connecticut.

En tan solo un año, Meryl tuvo que atravesar por uno de los momentos más tristes de su vida y también por uno de los momentos más felices.

Hoy, ya llevan 32 años de casados y tienen cuatro hijos fruto de su amor: Henry, Mame, Grace y Louisa.