Ubicado en el elegante barrio de Minami Aoyama en Tokio, Japón, el restaurante Narisawa es uno de los mejores de oriente. Su dueño, el chef Yoshihiro Narisawa expresa en sus platos las más legendarias tradiciones japonesas, con una impronta bien natural. Además, se pueden descubrir los aires franceses, debido a las influencias que recibió el chef mientras estudiaba en Francia.

El menú está basado en los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, fuego, aire y agua y es estacional. Cada plato tiene un ingrediente principal y para maximizar la sorpresa de los comensales, la carta no ofrece gran detalle de las comidas, ni explica sus contenidos hasta servirlos. Por esta razón, existe la posibilidad de que el cliente, una vez que ve su plato, lo cambie si no le gusta. De esta manera, los visitantes se entregan a las manos del chef y todo su equipo de cocina para conocer el mundo de Narisawa.

Pero, como si esto fura poco, el chef Narisawa realiza un verdadero activismo ideológico a través de sus platos, pues su intención es transmitir un mensaje concientizador para preservar el medioambiente desde su arte culinario. Los ingredientes son  rigurosamente seleccionados y todos los productos son bien frescos. Algunos de los mejores platos son los pescaditos fritos; la ensalada de agua de manantial gelatinizada, nabo berros y hojas de wasabi; la sopa de ostras y la ternera semicocida.