No pienses que esto significa todo lo contrario, y que por esta razón ya no puedes tener una buenísima relación con tu madre, pero debes saber que existen una serie de diferencias que deben dejar claro cuál es el papel de cada una en su día a día.

Si quieres amigas, tranquila, en la vida te cruzarás con miles y millones de ellas, unas mejores que otras y llegado un momento las contarás con los dedos de una mano, pero recuerda que nunca entre ellas estará tu madre.

Hoy te contamos por qué una madre no debe ser nunca tu mejor amiga.

Puedes contar con ella siempre

Si tu madre fuera tu mejor amiga, dejaría de lado el papel de madre y no recibirías algunos de los consejos imprescindibles y otros duros que se necesitan saber a ciertas edades o momentos.

Si has tenido malentendidos con las amigas, problemas en el colegio, debes aprender a resolver esos asuntos por ti misma y comenzar una vida independiente. Tu madre siempre te ayudará y dará los mejores consejos para que resuelvas tus problemas de una forma lógica y civilizada. Ella no debe resolver tus asuntos por ti si quiere que seas una mujer que pueda tomar decisiones propias.

Quizás existe alguna época de su relación que puede parecer más una amiga que una madre, pero no todas las edades son iguales y no requieren de los mismos consejos o ayudas, pero ambas siempre tienen que tener muy claro cuál es el rol que ocupan.

Si no quieres que el exceso de confianza te lleve a situaciones incómodas la mejor recomendación que podemos darte es que hay algunos aspectos de tu vida que quizás es mejor que te los guardes para ti.

Es imprescindible tener una buena relación

Aunque es importante saber el papel que tanto madre e hija tienen, es verdad que es muy sano tener la confianza con ella para poder contarle o pedirle consejos en momentos incómodos o más delicados.

Esa confianza también es imprescindible para que la relación entre ustedes sea todo un éxito.