Si hay algo que me importa muchísimo es que mis hijas sean felices, no me interesa lo que elijan ser cuando crezcan siempre y cuando sea algo que las apasione. Es probable que con el paso de los años cambien de idea.

Ahora déjame preguntarte una cosa, ¿quieres que tu hijo sea feliz? Entonces lo que puedes hacer es ayudarlo así.

Antes que nada, diles que el éxito no es mágico

Cuando los niños son pequeños, lo que buscan es ser como las personas exitosas que ven en la televisión o en revistas (Cualquier muchachito quiere parecerse a Messi y ser un crack jugando al fútbol, por ejemplo).

Lo ideal es explicarles desde pequeños que ser exitoso requiere de paciencia y dedicación, y que las cosas no surgen de la noche a la mañana.

Toda la familia debería intervenir en esto

No solo es tu responsabilidad que el niño sea exitoso y feliz en un futuro, sino que todos en la familia deberían colaborar para que esto suceda, comenzando por el papá y siguiendo con los abuelos, tíos, primos y demás.

Déjalo ser libre

¿Se equivoca? ¡No importa! ¿Quiere probar varias cosas antes de decidirse? ¡Pues entonces adelante! Es normal que los niños tengan el deseo de realizar varias cosas al mismo tiempo. Inclusive pueden cambiar de actividad y querer ser bomberos un día, médicos otro día y carniceros al siguiente. Déjalo libre para que explore qué es lo que más le gusta.

Dale su espacio para ser creativo

De nada sirve que tu hijo quiera desarrollar alguna habilidad y tener éxito en base a eso si no tiene un lugar físico para hacerlo. Lo ideal es que tenga un espacio para realizar sus actividades. No se necesita una gran cantidad de lugar, inclusive puedes improvisar un “rincón creativo” en su propio cuarto.

No lo fuerces

¿Qué pensarías si alguien te obligara a hacer algo que no te gusta o que aún no tienes idea si te agradará? No te gustaría para nada, ¿no es cierto? Pues con los niños pasa igual. Si los fuerzas a hacer algo terminarán por odiar lo que tanto les había agradado hace un tiempo.

Hacer que tu hijo sea exitoso no es tan difícil, se trata de acompañarlo y alentarlo sin exagerar. Ten en cuenta que decirle que es el mejor del mundo tampoco es bueno. Los halagos hacen bien, pero siempre en su justa medida.