Para muchas parejas la sola idea de acudir a una terapia de pareja es una cuestión inmencionable, es un estigma y les da pánico y vergüenza poner sus intimidades frente a un tercero, por muy profesional que sea. Pero la terapia de pareja puede hacer mucho bien a una relación en crisis. Claro que, antes de acudir a un terapeuta hay algunas cosas que saber, considerar y preparar para poder obtener los mejores beneficios de la terapia en sí.

¿Cómo saber si es momento de acudir a terapia? 

Algunas personas buscan un profesional cuando la crisis es ya demasiado grande como para poder enfrentarla. Es aconsejable buscar ayuda cuando se empiecen a reconocer en la pareja patrones de comportamiento que son negativos y afectan a la relación. No hace falta esperar a que todo sea un desastre y ya no haya ni ganas de arreglar nada. La terapia ofrece una manera de romper patrones, crear un cambio y buscar algo diferente.

Muy bien, necesitamos terapia. ¿Cómo convencer al otro? 

No es raro que uno de los cónyuges demuestre más interés que otro en acudir a terapia. Una forma de plantear la invitación a la terapia, especialmente si tú ya estás viendo un consejero individual, es decirle a tu pareja a que su participación sería beneficiosa (es decir, que le ofrecería al terapeuta otra perspectiva). O también puedes decirle a tu pareja que deseas aumentar las cosas buenas de la relación en vez de concentrarse en las cosas malas y los reproches.

¿Dónde podemos encontrar un terapeuta?

  • Pida a familiares y amigos que te recomienden uno si les ha gustado.
  • Pregunta a tu médico ginecólogo o médico de familia.
  • Busca alguien en línea, de esa forma puedes leer los perfiles profesionales de los terapeutas antes de ir.

¿Cómo sabemos si el terapeuta es el adecuado para nosotros?

La mayoría de los terapeutas ofrece una consulta telefónica gratis. Eso es bueno porque da la oportunidad de hablar personalmente y ver si servirá de ayuda.

Ya estamos en terapia. ¿Cómo hay que comportarse?

  • Cuando estés en terapia con tu pareja, expón tus sentimientos de forma tranquila y serena y di qué quieres obtener con la terapia.
  • No culpes ni grites o agredas de ninguna forma a tu pareja.
  • Se breve y conciso en la exposición, no des vueltas y traigas a colación viejas historias y rencores del pasado que no vengan a cuento.

Una vez que hayan iniciado la terapia, asegúrense de que están realmente cómodos, los dos, con el terapeuta. Si no se siente bien con el terapeuta, es mejor buscar otro. La relación de pareja es demasiado valiosa para no encontrar la ayuda perfecta. La terapia de pareja es algo bueno si ambos miembros de la relación la toman como algo que les ayudará a mejorar su relación y poder seguir en ella de forma feliz y satisfactoria. Si uno de los dos no se encuentra cómodo, es mejor dejarla o cambiar de profesional, porque una terapia llevada a desgano no es más que otro elemento irritante en una relación en crisis.