Versión helada de la clásica receta horneada. Fácil y rápida para sacar de apuros en cenas imprevistas.

¿Cómo se hace? Se baten claras a punto nieve y se mezclan con nata montada. Se agregan almendras caramelizadas y troceadas, frambuesas frescas y un chorrito de esencia de vainilla. Se coloca en un molde de budín y se lleva al congelador.

¿Cómo es su sabor? Muy similar al helado almendrado pero con el complemento de las frambuesas.

¿Con qué se acompaña? Salsa de chocolate o salsa de frutos rojos. Cualquiera de las dos es una excelente opción.