Madrid, 31 ene (EFE).- Peugeot acaba de estrenar con el nuevo 508 uno de los galardones del sector, el del Coche del Año de ABC, lo que hipotéticamente premia el esfuerzo de la marca por dar un nuevo diseño al sucesor del 407 y avanzar en tecnología embarcada y cualidades dinámicas.

El nuevo 508 ha avanzado en todos estos aspectos, pero la cuestión es calibrar si tanto como parece dejar entender el premio anual y pretende la marca al situar a este modelo en un peldaño menos, muy cercano al de los de gama alta.

Un análisis del modelo tras una larga prueba dinámica nos muestra una buena berlina que ha dado un salto cualitativo notable, con tecnología ya conocida y común en segmentos superiores, motores interesantes y un listado de precios que desdibuja todo lo ganado en diseño e ingeniería.

El mercado, afectado por una profunda crisis, no está para exhibir estos precios, teniendo en cuenta, además, que en el segmento ha habido una fuerte renovación y la entrada de nueva competencia, como la de Hyundai y Kia, con modelos que se enfrentan sin complejos a los veteranos de este reñido mercado de las berlinas medias.

En este caso, la versión probada es especialmente interesante. Ofrece prestaciones suficientes, con mejores respuestas que las esperadas para un motor de 112 caballos, un consumo bajo, una elevada calidad percibida y una dinámica del chasis con un buen equilibro entre confort y condiciones deportivas.

El primer salto dado con este nuevo modelo sobre el 407 es el diseño. La mirada del 508, sin perder los rasgos felinos, ha evolucionado hacia formas no tan agresivas y sí más elegantes que refuerzan la anchura visual del coche.

La calandra, más estrecha y alargada, y sobre ella el nuevo león de Peugeot sobre el final del capó, marcan un nuevo estilo que se redondea con la huella óptica, definida por dos grupos que suben sobre las aletas. En la zona inferior, los antiniebla y una entrada de aire bajo la calandra muy alargada completan el músculo delantero del 508.

Hasta el pilar central el 508 muestra la misma arquitectura en las dos versiones de carrocería disponibles, la sedan de tres cuerpos (4,79 metros de longitud) y la familiar (4,81 metros) que es, por otra parte, la de mayor funcionalidad y quizá la más agradable en términos de diseño.

La versión probada es la de tres volúmenes. El tercer volumen esconde un generoso maletero, muy aprovechable, vestido con un diseño que crea una imagen potente de la zaga. El volumen de carga puede ampliarse al interior del habitáculo con el plegado del respaldo de los asientos traseros, dividido en una proporción 40:60.

La tapa del maletero, elevada, muestra una línea cromada que aumenta la percepción de anchura. Como en la delantera, las ópticas se montan sobre los hombros. La iluminación de las ópticas traseras figuran la huella de un zarpazo felina, de forma muy similar a como lo ha resuelto Jaguar en su modelo XJ. El faldón trasero es muy amplio e invade gran parte del tercer volumen

La silueta es fluida y va de menos a más desde el primer tercio delantero, resultado por la sobreelevación del capó. Las dos ventanas están silueteadas, salvo los pilares centrales, por una moldura cromada que realza la fluidez de las líneas laterales.

En el interior, el tablero de a bordo, centrado en el conductor, termina en el lado derecho con una suave caída. El módulo está dividido en dos zonas marcada por el distinto color del conjunto.

El tablero central muestra tres secciones muy definidas, la superior por la pantalla de navegación y sistema multimedia (no tñactil), la intermedia por los controles de climatización y del sistema multimedia y la inferior por la palanca de cambios y en posición retrasada por el “joystick” de navegación.

El conductor tiene ante sí un tablero de información claro de lectura y completo de información, con un complemento hasta ahora utilizado en modelos de segmento de gama alta, como el “head up display” un mecanismo que permite ver algunos datos de la conducción sobre el parabrisas.

Para el conductor será fácil encontrar una buena posición ante el volante, quizá algo elevada. En el puesto de conducción se cuenta con espacio suficiente, pero la sensación de un gran volumen no existe si se compara con su antecesor. La consola central es invasiva y si se trata de un conductor alto será molesta.

Las butacas delanteras son confortables y recogen bien en los apoyos laterales e igual ocurre en las traseras, pero sólo en las dos plazas contorneadas. El quinto pasajero deberá padecer una plaza incómoda.

Esta versión está equipada con el motor más eficiente de la gama, ayudado con el sistema de parada y arranque para mejorar aún más sus naturales condiciones de propulsor razonable.

El motor es ya un conocido en las marcas del grupo PSA, pero también en Ford, fabricante que colaboró en su desarrollo, y en alguna otra marca, como Volvo.

El propulsor responde a la filosofía “downsizing”. Para qué un motor grande si se puede obtener un mejor rendimiento con uno más pequeño. Este es el principio

Este propulsor sorprende. Primero por una escasa sonoridad, bien filtrada, y después por unas respuestas a la aceleración y prestaciones generales que convierten a este 508 en una alternativa de compra sobrada para las necesidad de la inmensa mayoría de los interesados en este tipo de berlinas de tres cuerpos.

En esta versión, el motor está asociado a una caja manual pilotada (sin pedal de embrague) que combina bien con el motor, a pesar de las pérdidas de régimen en los cambios. Son alrededor de 1.000 revoluciones las perdidas en cada salto de marcha.

Estas pérdida requieren una adaptación del conductor, que puede mejoar la percepción de la caída aliviendo el acelerador en la fase de cambio, como lo haría con un embrague tradicional.

El chasis nos ofrece un ajuste equilibrado para las prestaciones de esta versión. El grado de confort es elevado, tanto que cuando se negocian curvas se tiene la sensación en los primeros instantes de que la carrocería se va a inclinar y no sujetar por el ligero efeco colchñon de la amortiguación.

La reacción final del chasis en curva es contraria a la percepción previa. El coche se asienta en el giro con una gran consistencia, incluso en los cambios bruscos de la trayectoria.

El 508 con esta configuración es un coche bien equilibrado, con una gran calidad de marcha, al estar bien filtrada la huella de la rodadura, una notable estabilidad en curva y un efectivo sistema de frenos que afuanta el sobrecalentamiento.

La posición del 508 en el mercado es compleja. El precio resta argumentos en un delicado mercado, en el que sólo parecen matricular las empresas, al menos en este segmento de las berlinas medias. En este segmento Peugeot es fuerte y para él ha configurado una versión especial, la denominada Bussiness Line.