Llega el frío y con él la gripe. Entonces nos toca cuidar de nuestra pareja e hijos cuando se ven afectados por esta enfermedad que los tendrá un par de días en la cama. Lo primero y más importantes es atender a cada uno de los síntomas y consultar a tu médico de cabecera.
Si el paciente comienza con un estado febril (mayor a 37°) lo ideal es hacer reposo y evitar por unos días frecuentar espacios con mucha gente para evitar los contagios. En este caso, la visita a los especialistas es el mejor consejo.

Además, existen algunos alimentos y remedios caseros que ayudan a contrarrestar el decaimiento, el resfriado y los dolores musculares. Un secreto ancestral y que nuestras abuelas utilizaban es la preparación de un buen té negro caliente con jengibre, miel y limón. El primero de estos ingredientes es un tallo de una planta que se cultiva en varias zonas de América Latina. Tiene muchas propiedades; entre ellas, es anti-bacteriano y nos ayudará a sentirnos mejor. Por su parte, la miel suaviza la garganta y evitará sentir la irritación que produce la tos. Y, por último, con la incorporación del limón adquirimos una buena dosis de vitamina C.

Otro de los secretos de antaño es colocar debajo de la cama media cebolla. También se puede cortar en rodajas y colocar entre la media y el pie. ¿Parece raro? Quizás pero está comprobado que la cebolla absorbe el virus de la influenza.

Para que tú y toda tu familia se sienta bien aumenta la ingesta de cítricos, abrígate al salir de casa y ante los primeros síntomas de gripe consulta al médico.