La Isla del Sol está ubicada en el Lago Titicaca, a una hora y media de navegación desde la ciudad de Copacabana en Bolivia. Representa uno de los grandes monumentos naturales y culturales del mundo, pues fue uno de los sitios religiosos más importantes del imperio Inca.

Cuenta la leyenda que un día una luz, especie de relámpago, hizo caer del cielo al hijo del sol: Manco Capac, conocido como el primer Inca. Del medio del lago salió el dios Viracocha y sus descendientes conformaron la dinastía que fundó el gran imperio de Cusco.

Actualmente viven en la isla dos mil habitantes de origen quechua y aimara, que se dedican a la pesca, la agricultura, el turismo, las artesanías y el pastoreo.

La Isla del sol debe recorrerse a pie para apreciarse en su totalidad y el paseo dura tres horas. La excursión incluye las visitas al Museo de Oro de la ciudad sumergida, llamada Marka Pampa, y a las ruinas incas de nombre Chinkana. Los pobladores originales de la isla guían a los turistas y cuentan apasionados su historia acerca del comienzo del mundo. Es imperdible escucharlos hablar en su lengua madre que todavía conservan: el aimara, de sonidos entrecortados casi sin vocales.

La isla cuenta con hospedajes para poder pasar la noche y apreciar un amanecer a orillas del inmenso y misterioso lago. Un viaje místico para disfrutar de la belleza natural.