Es una obviedad decir que el tiempo pasa para todo el mundo, pero lo que no es obvio para todo el mundo es la calidad de ese paso del tiempo y sobre todo cómo cada una de nosotras lo asumimos. ¿Nunca les ha pasado que no tienen ninguna gana de que llegue su cumpleaños, porque sencillamente no quieren seguir cumpliendo años? Pues bien, esa sensación llevada al extremo puede llegar a ser un problema y desembocar en lo que denominamos “gerontofobia” o “gerascofobia”: el miedo a envejecer. Las personas que lo sufren tienen verdadera ansiedad al ver los efectos que el paso de los años provoca sobre ellas.

¿Cuándo?

Según el psicólogo Jonathan García, “la gerascofobia empieza a desarrollarse a mediados de los treinta, cuando señales de la edad (como las arrugas) empiezan a hacer acto de presencia. Al ser consciente de estos cambios, la persona que sufre esta fobia empieza a sufrir un trastorno de ansiedad”.

Síntomas

El propio García cuenta que “los síntomas no difieren de los síntomas que se presentan en otros tipos de fobia. Ya que la gerascofobia es un trastorno de ansiedad, por lo general sus síntomas son miedo irracional y ansiedad”. En este sentido nos podremos encontrar con:

  • Desapego de la realidad
  • Escalofríos
  • Dolores u opresión en el pecho
  • Sequedad de boca
  • Confusión y desorientación
  • Dolor de cabeza

Tratamiento

La superación del miedo a envejecer se basa en un fuerte tratamiento psicológico de terapia y autoconvencimiento. Según los expertos, hay varios puntos que conviene reforzar:

Ciclo vital: La vida tiene etapas. Infancia, juventud, adultez y vejez. Cada una tiene sus puntos buenos y malos, tienen que aprender a sacar lo bueno de la vejez, que por supuesto también lo tiene. Además, es importante sentirse dichosa de haber podido disfrutar las etapas anteriores y presentes, mucha gente no tiene esa fortuna.

No tomar decisiones apresuradas: “Evitar tomar cualquier decisión trascendental durante una crisis por gerascofobia, ya que generalmente suele conducir al arrepentimiento. Por eso, es conveniente no hacer cosas que normalmente no haríamos y menos sin pensar en las consecuencias”.

Aceptar el paso del tiempo: Recuerda que envejecer no depende solo de la edad, la juventud está en nuestra mente. ¡No es más viejo quien más arrugas tiene!

Ve a ver a un profesional: Por supuesto, en una crisis de estas características lo que deben hacer es visitar a un profesional para que les dé las pautas a seguir.

Y recuerden la cita de Georg Christoph Lichtenberg: “Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos”.