Hay muchas familias y parejas que no se separan, “por el bien de los hijos”. Sin embargo, a veces, quedarse y vivir en un ambiente donde priman las peleas, los malos tratos y las discusiones puede ser, incluso, peor para los más pequeños.

Según estudios, el 90% de los niños se ven afectados por la conducta de sus padres, y eso puede desarrollar en ellos diversos tipos de problemas en la salud y afectar su comportamiento o su personalidad.

Si discutes constantemente frente a ellos, a tus pequeños le podrían suceder estas cosas… ¿lo sabías?

Miedos

Todos tenemos miedos, es verdad. Pero los miedos pueden potenciarse aún más cuando los padres discuten frente a sus hijos. Es por eso que a la hora de pelear, será mejor no hacerlo delante de ellos, de lo contrario vivirán inmersos en un mundo lleno de miedos y con muy pocas esperanzas.

Depresión

Lo que más queremos para nuestros hijos es que sean felices, sin embargo, si discutimos frente a ellos, probablemente su capacidad de sonreír y ser feliz se esfume (al menos momentáneamente) ya que entran en una depresión.

¿Vivir la vida?

Los niños que están expuestos constantemente a peleas de familia pueden verse imposibilitados en su capacidad de vivir a pleno la vida. Es decir, son más reservados, más tímidos y no tienen el deseo de conocer y recorrer diversos caminos.

El problema soy yo

O al menos, eso es lo que ellos piensan. Seguro que  ellos no son el problema, pero lo sienten así y les hará sentirse mal consigo mismos y pensar que son una mala persona. Hacerle saber que ella o él no es el problema ayudará, pero lo mejor es terminar con las discusiones frente a los niñosllos.

Seres solitarios

Confiar en los demás es muy importante, sin confianza no podemos avanzar con la vinculación con los demás. Y mucho peor será si no tenemos confianza en nosotros mismos. Las peleas entre padres harán que el niño no sienta confianza en sí mismo y ni en las demás personas, y eso será un gran obstáculo en su etapa de crecimiento.

Agresividad

La agresividad es lo que prima en su hogar. Las peleas son la forma de comunicarse que vive día a día, y es por eso que, seguramente, también tenga un comportamiento agresivo hacia los demás.

Las peleas entre padres pueden afectar directamente a sus niños. Quizá, antes de discutir tendrán que pensar cuál es la mejor manera de hablar, o alejarse de sus pequeños para que no sientan la tensión.

Pero también es importante que no los pongamos de excusas. Una pareja se mantendrá viva mientras haya amor y respeto, si no lo hay, entonces esa pareja ya no podrá seguir funcionando. Sin embargo, separarse no significa que nuestros hijos se separen de sus padres. Con un diálogo acertado, podrán seguir disfrutando de ambos y seguir formando una familia, diferente pero familia al fin.