Ubicado en las afueras de la ciudad de Girón, El Celler de Can Roca fue fundado en 1986 por los hermanos Joan y Josep Roca, justo al lado del restaurante familiar de cocina tradicional catalana que sus padres tenían abierto en el barrio de Taialà. Más adelante se sumaría al team el hermano menor Jordi Roca, quien se especializó en pastelería.

Este año, El Celler fue seleccionado como segundo mejor restaurante del mundo por la revista británica Restaurant, siendo el primero Noma en Dinamarca. Y es que en este espacio se combinan la tradición y la creatividad en un solo plato.

La propuesta culinaria de los hermanos Roca es tomar los productos característicos de la cocina catalana y preparar comidas de autor con la más precisa técnica académica. La investigación, la originalidad y el estilo libre son dos fenómenos propios de esta cocina.

Todos los años la carta se renueva y los Roca establecen una nueva línea de investigación específica: un año fueron los perfumes en los postres, otros los destilados, el humo y la cocina del vino, pero siempre mantienen una serie de platos clásicos. Entre los favoritos está la permentier de bogavante con trompetas de la muerte, un plato a base de langosta que fue creado en 1988 y aún permanece en el menú. Otras delicias son las almejas con sorbete de pomelo sanguíneo y campari o el cochinillo ibérico con almendra y genciana, y de postre el biscuit helado de toffee.

En 2008 la firma Calvin Klein les pidió a los tres hermanos que realizaran un postre inspirados en el perfume Eternity. A partir de allí, en la cocina de El Celler se ha incursionado en la creación de distintos platos, tanto dulces como salados, basados en diferentes perfumes de las marcas más conocidas.

Además, el lugar cuenta con una bodega excepcional de más de mil referencias en la carta de vinos, con propuestas sumamente interesantes de la mano de Josep Roca.

El Celler de Can Roca es un restaurant imperdible para aquellos que desean deleitarse con excepcionales comidas y técnicas impresionantes.