Son muchos los papás que pasan más de ocho horas del día fuera de casa, principalmente por razones laborales. De hecho, algunos padres solo ven a sus hijos a la hora de irse a la cama en la noche y los fines de semana, siendo escaso el tiempo que pasan juntos.

Mamá se ocupa de todo

Los padres se van cada mañana de sus casas con la obligación de ir a trabajar, pero a medida que los niños crecen y sienten que sus padres están ausentes la mayor parte del tiempo, los padres empiezan a tener sentimientos de culpa.

A causa de esta ausencia del padre, la madre y el hijo pasan más tiempo juntos, comparten más vivencias y, por consiguiente, aumenta la complicidad entre ellos, algo que el padre puede celar. Ante esta realidad y a causa de ese mal sentimiento, algunos padres dejan de intentar participar en las actividades de sus hijos.

El problema que ocasiona el ser un padre ausente es que se priva al niño de tener una buena y beneficiosa relación con su progenitor. Esta falta de relación con el padre hará que los hijos crezcan con un modelo de padre deficiente y que no se puedan beneficiar de algo tan importante y esencial para su desarrollo íntegro.

Menos ingresos equivalen a más tiempo con los hijos

Es muy importante que el padre encuentre la manera de pasar más tiempo con los hijos y se involucre más en su educación y en las actividades que realizan.

Poder vivir experiencias y pasar tiempo juntos no se compra con un sueldo más alto, puesto que si se tiene para poder vivir bien, no es necesario buscar más ingresos económicos. Los hijos deben ser la prioridad de todo padre y madre sin renunciar obviamente, a la satisfacción profesional.

Si quieres tener un rol positivo en la vida de tu hijo debes ser un padre que no esté ausente la mayor parte del tiempo. Y si no tienes otra opción que estarlo, intenta proporcionar tiempo de calidad a tus hijos con el cariño y la felicidad como base, sin regalos, ni cosas materiales para suplir el sentimiento de culpa.