Siempre lo supimos: nuestra madre, además de darnos la vida, nos dio muchísimas cosas, nos enseñó lecciones que nunca olvidaremos y nos hizo y hace felices. Pero ahora es confirmado, la ciencia lo dice y no nos queda más que decir: ¡es verdad!

Ella nos tranquiliza

Con tan solo hablar por teléfono con ellas, nuestro estrés se puede reducir, según indica un estudio realizado en 2010. Escuchar la voz de nuestras madres hace que aumenten los niveles de oxitocina (la hormona que nos hace sentir bien), y así con tan solo hablar tranquilizarnos.

Tiene un gran impacto en nuestro desarrollo cerebral

¡Gracias, madre! Hay que agradecerle, porque gracias a ella nuestro intelecto se ha desarrollado. Según una investigación publicada por LiveScience, el amor y el cuidado de una madre puede contribuir a que un área del cerebro que es crucial para las respuestas de aprendizaje y de memoria se desarrollen, incluso, más y mejor.

Nos hace reír

Ellas sí que saben hacernos reír y eso es muy bueno para nosotras. Estudios demostraron que la risa puede ayudar a reducir la hormona del estrés, así que… ¡por más risas con mamá! La relación con ella podría derivar en mejores relaciones amorosas. Nuestro tipo de relación con mamá en los primeros años de vida puede influir positivamente en nuestras relaciones amorosas, según un estudio publicado en 2010.

Puede ser nuestra mejor amiga

Y según otra investigación, una gran amiga puede ayudarnos a reducir el estrés. Y todos sabemos que ella es nuestra primera gran amiga, así que ya sabes: ¡cero estrés!

Nuestra madre nos ha dado la vida, y hace que nuestra calidad de vida sea muchísimo mejor. Tenemos que agradecerle por hacernos personas muy felices, y además, aprender de ellas para hacer que nuestros hijos sean las personas más felices del mundo.