Si hay alguien muy importante en la vida de tu bebé, ese es el pediatra. Es el que se encarga de mantenerlo sano y quien te guía en el difícil proceso de ser madre.

Recuerdo cuando salí a la búsqueda de un pediatra para mi hija, aún estaba embarazada y quería encontrar al mejor. Recorrí muchos consultorios, hablé con muchas secretarias y doctores hasta que di en el clavo.

En esta entrega te quiero contar cómo hice para encontrar el mejor pediatra para mi bebé, si esto es lo que estabas buscando, ¡sigue leyendo!

¿Cuándo y cómo empezar a buscar?

La búsqueda del pediatra de tu bebé debería comenzar aproximadamente unos tres meses antes de que nazca. Como los bebés nacen cuando ellos quieren (a veces se adelantan y otras se atrasan), es importante ya tener por adelantado el profesional de la salud que te haya parecido correcto.

Consulta en los planes de tu servicio médico para saber cuáles son tus opciones, descarta los que te hayan dado una mala impresión y solo quédate con aquel que es tierno y suave con los más pequeños. Además, busca personas que se atiendan con ese médico para que te den referencias de cómo es su trato con los niños y con los padres.

Hazle todas las preguntas que quieras

Pide una entrevista con el pediatra y siéntate a conversar. Averigua muy bien los horarios de atención, si hace visitas a domicilio y con cuánto tiempo de anticipación hay que sacar el turno.

Es importante que despejes todas las dudas que te surjan, la salud de tu bebé va a estar en sus manos ¿Un consejo? Realiza una lista con todo lo que le quieres preguntar para no olvidar nada.

¿Qué tipo de pediatras existen?

Tienes varias opciones para elegir, puedes optar por los pediatras que cumplen un cierto periodo en la escuela de medicina que son los que se dedican a la parte de salud en general, algo similar a los médicos clínicos de los adultos.

También puedes seleccionar algunos que tengan otras especialidades como la cardiología, la neumonología o la oftalmología entre otros. Si tu seguro médico te da la alternativa de tener este tipo de profesionales en tu cartilla, ¡mucho mejor! Siempre es bueno consultar ante cualquier eventualidad.

A mí esta última opción me vino de maravilla porque mi hija menor sufre de ataques de asma bronquial con los cambios de clima, ¡y son tremendos! Por fortuna encontré un pediatra especialista en pulmones que supo dar en la tecla en lo que al tratamiento se refiere. Desde que comenzamos con él, mi hija mejoró muchísimo y nunca más tuvo esos episodios.

¿Comprendes lo que quiero decir? Nadie está exento de que su hijo sufra algún tipo de enfermedad crónica, por eso es tan bueno conocer pediatras especializados.

En resumen, el mejor pediatra será con el que tu hijo se sienta cómodo y el que tú veas que puede cuidar de tu hijo sin olvidar absolutamente nada. No te desesperes si durante los primeros días de búsqueda no encuentras el indicado, ¡ya aparecerá!