Seguro que no es la primera vez que te has hecho esta pregunta: ¿Será realmente amor lo que siento o es una obsesión? Puede que te lo hayas planteado en un momento de la relación en que las cosas no están siguiendo el curso que deberían, discuten con frecuencia y los malos momentos están superando a los buenos. Tú, sin embargo, bajo ningún concepto te planteas una ruptura porque simple y llanamente puede ser una de las tantas crisis que tienen las parejas. Es verdad, puede ser así, pero en algunas ocasiones no lo es y suele ser complicado que la propia involucrada se dé cuenta (suelen ser sus amigas o su familia quienes tratan de abrirle los ojos). Desde estas líneas vamos a enumerar una serie de situaciones que son comunes en las relaciones basadas en una obsesión, para que si estás en ella, te resulte más fácil diferenciarlas.

1- “Mátame, pero no me dejes”, esta es una expresión que refleja la dependencia absoluta en una relación obsesiva. Da igual lo que hagas o lo que me hagas, lo único que quiero es que estés conmigo, da igual si hay daño de por medio.

2- Perdón absoluto: Te ha sido infiel y lo has perdonado. Las faltas de respeto no son inexistentes, al contrario y aun así siempre acabas perdonándolo porque él te dice que nunca lo volverá a repetir. Error. Después de una segunda, siempre habrá una tercera.

3- No hay energía: Ha llegado un punto en su relación en que la pelea es continua y contarle las cosas supone más un problema que un alivio. No te apoya, tampoco te comprende y aun así crees que tienes que seguir con él.

4- Poca autoestima: Así son las mujeres que tienen relaciones obsesivas. Mujeres que con la autoestima sumamente baja creen que no serán capaces de encontrar a otra persona que quiera compartir la vida con ellas. Mujeres que se quieren muy poco y que sus parejas no revierten esa situación, al revés.

Si identificas algunas de estas cuatro características, replantéate tu relación. ¿Quieres seguir siendo infeliz o prefieres comenzar un camino sin estar encadenada? Ánimo y sobre todo, quiérete mucho a ti misma. Así conseguirás que el resto de las personas también te quieran a ti.