La vida no es la misma antes y después de estar en pareja. Digan lo que digan, hay un cambio, o varios. Convivir con otra persona conlleva dejar de lado algunos aspectos de tu vida y tus costumbres y adquirir nuevos hábitos. Además, deberás aprender a tolerar y compartir. ¿Seguirás siendo tú? Por supuesto, pero ya no se tratará de ti, no todo girará en torno al YO, sino que empieza el universo del NOSOTROS. Por eso, debes estar muy segura antes de dar el salto al compromiso.

Qué cambia en tu espacio al vivir en pareja

Es obvio. Ya no tendrás todo el espacio para ti, para disponer tus cosas y ambientarlo como te gusta. Si eres uno de los pocos afortunados que comparte el 100% de los gustos de decoración de interiores con el otro… ¡felicidades! Pero esto no suele ocurrir muy a menudo. Lo que seguramente va a pasar es que habrá cosas que tú tengas y te gusten, que a tu pareja le horroricen, aunque te diga que “está bien”. Y habrá cosas de las que el otro aporte que te van a dar hasta dolor de cabeza.

No tienes que vivir en un ambiente que te desagrade, pero tampoco puedes imponer tus gustos al otro. Habrá que transigir o ponerse de acuerdo en una decoración ecléctica. Si nada de eso resulta… es mejor deshacerse de todo lo que el otro odia e irse juntos de compras hasta encontrar algo que lo sustituya y que sea del gusto de los dos.

Qué cambia en tus costumbres a la hora de vivir en pareja 

Todo. Esos rituales tan íntimos que no querías mostrarle a nadie, quedarán al descubierto. Hay algo que no vas a estar más: en soledad. Vas a compartir la vida con otra persona, así que quizá no haya muchos más momentos de estar en el sofá todo el día comiendo helado en pijama o de irse a la cama sin ducharse porque el cansancio es demasiado. Los programas favoritos y los canales de TV ya no serán tu imperio. Seguro que vas a intercalar películas de acción con comedias románticas y deportes con teatro. Habrá música diferente junto a tus temas favoritos y horarios distintos para comer.

Qué cambia con tus amistades al vivir en pareja

Tus amigos seguirán siendo tus amigos pero no vas a pasar tanto tiempo con ellos ni tendrás los horarios tan disponibles para salir con ellos en cualquier momento. Eso suponiendo que a tu pareja le agraden (¿por qué no habrían de agradarle si son tus amigos y te quieren?) y que a ellos les agrade tu pareja. Si no es así, intenta tener un espacio para ellos en la semana o, al menos, llámales por teléfono. No cortes con tus amistades por tu pareja, pero tampoco dejes que entren en tu intimidad de forma abusiva. Del mismo modo, no hagas que tu pareja tenga que elegir entre sus amigos y tú.

Qué cambia en tu dieta cuando convives en pareja

No es una tontería. Las personas tienen gustos gastronómicos diferentes y esto puede ser un gran problema. Comer es una necesidad pero también uno de los placeres básicos de la vida, tanto como el sexo, aunque te parezca mentira. Entonces, poder disfrutar de los mismos platillos es como estar en sintonía a la hora de hacer el amor. Si los gustos son muy diferentes, habrá que inventar platillos con el mismo ingrediente básico y las variaciones del caso. Pero, si uno es un carnívoro empedernido y el otro un vegano convencido, habrá que hacer “tratados de paz culinaria” antes de convivir. No comer a gusto lo que a uno le da placer es muy frustrante.

Qué cambia en tu sexualidad cuando convives en pareja

La respuesta más evidente es que pasarás a la monogamia. Ahí es cuando viene el problema de la frecuencia sexual. ¿Qué pasa si a ti te apetece mucho más o menos que al otro tener relaciones? ¿Has “regalado” tu sexualidad pero no te encuentras satisfecho? Momento de hablar sin tapujos con tu persona amada para poner en claro qué es lo que te hace feliz en ese terreno y hasta dónde se puede crear un universo sensual y sexual entre los dos para que todo fluya en armonía y los dos se sientan plenos y felices. Recuerda que lo que se haga en la cama con la aceptación del otro… es válido.

Qué cambia en tus proyectos de vida cuando estás en pareja

Nada. No se trata de cambiar tus proyectos o dejarlos de lado. Se trata de compartir los tuyos y ayudar a cumplir los de la persona que amas y con la cual convives. Ayudarse mutuamente con los proyectos individuales, apoyarse y tener nuevos proyectos en común es lo ideal.