Alinea se ha consagrado como el mejor restaurant de Estados Unidos. Ubicado en pleno Lincoln Park de Chicago, la cocina del joven y talentoso Grant Achatz, se ha hecho grande por méritos propios. Y es que este chef se ha criado entre fogones, pues sus padres y abuelos fueron cocineros. Su pronta vocación y su intensa formación derivaron con la apertura de Alinea en 2005, un espacio que abre solo para la cena, con cocina de autor en su máxima expresión.

La propuesta es atreverse. Creación, vanguardia y sorpresa son tres características que se encuentran en los platos de este restaurant, pues la idea es buscar la excitación del paladar. Algunos la llaman cocina molecular, pero Achatz prefiere definirla como “americana progresiva”, es decir que se combina la última técnica culinaria con la exploración, sin perder los orígenes de la cocina americana. Por eso, los menús de Alinea acaban siendo una experiencia recomendada para cualquier gourmand, sea seguidor de la cocina más tradicional o partidario de las preparaciones de ciencia ficción.

Además, el arte no solo se encuentra en los platos, sino en toda la decoración del lugar y hasta en los trajes de los empleados, que fueron diseñados por nada más ni nada menos que el conocido diseñador Ermenegildo Zegna.

Algunos de los platos más solicitados son las huevas de trucha con coco y perfume de vainilla, el pato con moras, espárragos y camomila, el pulpo con vino tinto, lavanda y frijoles o  el bacon con caramelo, mantequilla, manzana y tomillo. Como se ve, hay una extrema impronta agridulce en todas las propuestas.

Alinea, un espectáculo gastronómico que marca tendencia y donde el deleite está asegurado.