Según el dicho, “madre hay una sola”. Lo cual es una suerte si te tocó tener alguna de estas madres tóxicas. Lo bueno de reconocerlas es que te permite cuidarte de sus actitudes tóxicas hacia ti (sean conscientes o inconscientes), y lo más importante: puedes evitar transformarte tú misma en una madre tóxica.

Despectiva

Una madre despectiva es aquella que, no importa lo que hagas, jamás será suficiente. Si en la escuela traías una nota alta, te preguntaría por qué no trajiste la nota máxima. Si traes la nota máxima, se quejaría de que no eras una buena atleta. El problema con este tipo de madre es que al crecer, sus hijas suelen sentirse poco valoradas y poco seguras de sí mismas.

Controladora

Una madre controladora es aquella que asfixia a su hija, no la deja tomar decisiones ni elegir, sino que le administra la vida en todos los sentidos que pueda, bajo el lema “es por tu propio bien”. Estas madres suelen criar hijas que se sienten inseguras e indefensas.

Inaccesible o ausente

La madre inaccesible o ausente está allí físicamente, pero no está disponible emocionalmente para sus hijos. Las actitudes van desde la falta de contacto físico hasta ignorar las necesidades del niño y, por supuesto, el abandono real. Esto suele causar en los hijos un hambre emocional insaciable, y que se sientan necesitados desesperadamente.

Enredadera

En el polo opuesto a la madre ausente está la madre enredadera, que se aferra tan fuertemente a sus hijos que termina por asfixiarlos. Este tipo de madre no reconoce los límites entre su vida y la de sus hijos, por lo que sigue estando presente e interviniendo cuando debería dejarlos hacer su propia vida.

Combativa

Las madres combativas son aquellas que, casi siempre inconscientemente, compiten con sus hijas, denigrándolas o criticándolas sin piedad para rebajarlas a su propio nivel. Sus hijos suelen sufrir de culpa y vergüenza exagerada cuando llegan a adultos.

Inestable

Se trata de madres que un día están de buen humor y a las risas con sus hijos, y al siguiente iracundas y a los gritos por cualquier cosa. La madre inestable es una de las que más confunden y dañan a los niños, porque no les permite desarrollar una relación emocional estable.

Egoísta

Una madre egoísta suele desarrollar un vínculo emocional ligero con sus hijos, utilizando la manipulación y el control para enorgullecerse ante los demás y sentirse bien consigo misma. Un claro ejemplo de este caso es la madrastra de Cenicienta, que usaba a su hijastra para sus propios fines.

Si tuviste una madre tóxica, identificarlo te ayudará a mejor si ahora de grande tienes problemas para relacionarte, así como también a evitar convertirte en una.