Hoy en día no preparas a tus hijos para ser buenos empleados o buenos profesionales. Si quieres que sobresalgan (y sobrevivan) en el mercado laboral y en la vida, tienes que enseñarles a ser emprendedores. ¿Cómo hacerlo? Ayúdalos a desarrollar estas cualidades.

  1. Resistencia

La mayoría de los niños y jóvenes son ansiosos, y quieren todo para ahora. Pero como adulta sabes que, generalmente, las cosas buenas de la vida requieren tiempo y esfuerzo. Y si quieres fomentar su vena emprendedora, debes cultivar su resistencia a seguir adelante aun después de que otros se hayan dado por vencidos.

  1. Innovación y creatividad

Los niños y jóvenes suelen no tener problemas en lo que se refiere a la innovación y creatividad. Lo que debes hacer es ayudarlos a enfocar ese talento hacia algo que los haga sentir realizados.

  1. Dedicación y esfuerzo

Lo mejor es que, cuando ayudas a tus hijos a encontrar un canal en el cual disfruten expresar su innovación y creatividad, ellos mismos se ocuparán de aplicarle dedicación y esfuerzo. Yo lo veo en mi hijo, cuya pasión es hacer y publicar videos en Youtube, así como en sus amigos apasionados por los deportes, la música o el parkour.

  1. Curiosidad

Una de las mejores cosas que le puedes enseñar a tus hijos es a estudiar, no por obligación o necesidad, sino por curiosidad, para saber siempre un poco más. De esta manera seguirán estudiando y aprendiendo durante toda su vida, lo que ampliará sus horizontes más allá de lo que puedas imaginar.

  1. Confianza en sí mismos

Si confías en tus hijos les enseñarás algo que necesitarán a lo largo de toda su vida, en todas las áreas: a confiar en sí mismos. Y la confianza en sí mismos los llevará a creer en sus ideas y esforzarse por hacer sus sueños realidad.

  1. Empatía

Claro que toda esa confianza, creatividad y dedicación no sirven para nada si no pueden ponerla al servicio de los demás. Y eso se logra cultivando su empatía.

  1. Optimismo

Si le enseñas a ser optimista le estarás haciendo uno de los regalos más valiosos que nadie puede recibir: la capacidad de ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío, y a sacar lo mejor de cualquier circunstancia que se presente en su vida.