Casi todas soñamos con, algún día, decir “sí, quiero” desde el corazón. Sin embargo, esas dos palabras implican muchas más cosas de las que podemos imaginar, por lo que antes de formalizar la relación conviene que nos hagamos estas preguntas.

  1. “¿Quiero parecerme a esta persona?”

Quizá esta pregunta parezca no tener nada que ver con formalizar una relación, ¡pero tiene mucho más que ver de lo que piensas! Porque como dice el dicho, “dime con quién andas y te diré quién eres”. Y a largo plazo, te terminarás pareciendo a tu pareja en algunas cosas.

  1. “¿Me atrae esta persona?”

Deja a un lado su aspecto físico y piensa si realmente te atrae su personalidad. ¿Compartes y apoyas sus valores? ¿Y sus costumbres? ¿Te sigue atrayendo aun después de un malentendido o una pelea?

  1. “¿Nuestros valores son compatibles?”

Pongamos un ejemplo extremo: si eres vegetariana y animalista, y tu pareja es amante de la caza y la pesca, en algún momento sus valores chocarán. Especialmente en cosas importantes como creencias, religión, política, administración del dinero y objetivos en la vida, es importante que los valores sean lo más compatibles posible.

  1. “¿Esta persona me inspira a ser mejor?”

Si buscas una persona con quien la vida sea más fácil, a largo plazo te terminarás aburriendo (lo sé por experiencia). El objetivo de una pareja debería ser crecer juntos, desafiándose mutuamente a ser la mejor versión de sí mismos. Todo lo demás es una receta para el aburrimiento o el desastre.

  1. “¿Cómo funciona su familia?”

Muchas veces creemos que nos estamos comprometiendo con una persona, cuando en realidad nos comprometemos con toda su familia. Por eso es importante observar cómo funciona la familia, cómo es el estilo de comunicación, cuáles son los temas tabú, cuáles son los valores y actitudes respecto a las cosas importantes, y qué tan cómodo te sientes con todo esto.

  1. “¿Cuál es su visión del futuro?”

La primera señal de alarma a la que deberíamos prestar atención es cuando nuestra pareja no tiene ninguna visión del futuro. Y no me refiero a que tenga toda su vida planificada de aquí a 20 años, sino simplemente a una visión de qué le gustaría hacer, cómo le gustaría sentirse y dónde le gustaría estar. La segunda señal de alarma es que ambos tengan visiones diferentes del futuro como cuando uno quiere tener hijos y el otro no, o cuando uno quiere viajar y el otro prefiere dedicar todo su tiempo y esfuerzo a crecer profesionalmente.