Como padres creemos que lo sabemos todo acerca de nuestros hijos. Pero llega una edad en que poco a poco comienzan a volverse más retraídos – al menos con nosotros – y nos cuesta imaginar qué es lo que está pasando en sus vidas y por sus cabecitas. Por eso, conviene tener a mano algunas preguntas que no puedan ser respondidas con un “sí”, un “no” o un “bien”.

¿Qué fue lo mejor de tu día? ¿Y lo peor?

Esta pregunta es mucho mejor que la clásica “¿cómo te fue hoy?”. Mientras que esta última puede responderse con un “bien” y dejar el tema allí estancado, preguntar qué fue lo mejor y lo peor del día animará a los niños a reflexionar sobre su día y a expresar qué cosas le gustaron y cuáles no, ayudándote a conocerlos mejor.

Si pudieras viajar a cualquier parte del mundo, ¿a dónde te gustaría ir y por qué?

Aunque esta puede parecer una pregunta trivial, nos ayuda a entender la perspectiva que nuestros hijos tienen de “el mundo” (si incluye solo su país o continente, o tienen una visión más global). También nos ayuda a descubrir qué los motiva y los inspira.

¿Qué cosa interesante aprendiste esta semana?

Al preguntar qué cosa interesante aprendió esta semana, le abrimos la puerta no solo a que nos cuente cómo va su vida, sino también a conocer cuáles son las cosas que le llaman la atención y por qué. 

Si pudieras cambiar una cosa en el mundo, ¿qué cambiarías y por qué?

La respuesta a esta pregunta nos hablará directamente de los valores que sostienen nuestros hijos, cuál es su visión de un “mundo ideal”, cuáles son las cosas que más les molestan de su entorno, y cómo aplicarían su creatividad para solucionar los problemas.

Si pudieras tener una conversación con un personaje histórico, ¿con quién hablarías?

Esta pregunta nos muestra no solo sus conocimientos de historia, sino también la orientación de sus intereses. ¿Hablaría con un filósofo, con un rey, con un inventor, con un guerrero? Además de aquí puede salir una interesante conversación acerca de qué le gustaría hablar con ese personaje histórico, que te ayudará a comprender mejor su manera de pensar y sus gustos y preferencias.

Como puedes ver, se trata de preguntas fáciles que te ayudarán a conocer mejor a tus hijos, sin que ellos sientan que te estás inmiscuyendo en sus asuntos o chismeando.