Desde que sales de la universidad y te integras al mundo laboral, el hacer amistades cambia completamente. Antes se está rodeado de gente distinta por montones y a diario.

Aunque depende del lugar en qué trabajes, luego las interacciones no se hacen tan simples como en tu etapa de estudiante. Un gran factor de influencia es el tiempo disponible para reunirse y conocerse, además del cansancio y arreglar un espacio en tu agenda, entre ir a hacer las compras y visitar a la familia, por ejemplo.

Tampoco tienes mucho tiempo para ver a tus amigos de antes, en fin, lo que te lleva a preguntar si hay un tipo de manual o algo que puedes hacer. Así es como nos encontramos con las siguientes situaciones, que sirven como consejo para esta nueva etapa:

1. No todas las personas que conozcas serán el reflejo tuyo
Cuando empiezas esta nueva etapa de tu vida, muchas de las amistades que antes tenías y que creías genuinas, te parecerán cambiadas y no tan incondicionales. A veces te alejarás de la gente y eso no es algo sencillo de enfrentar, debido a los nuevos procesos que redefinirán la personalizad de aquellos que considerabas cercanos.
Al ser adulto te conoces mejor, sabes lo que buscas. Pero tampoco te empecines en buscar un reflejo de lo que eres, te va a ayudar encontrar gente con diferentes experiencias de vida que te abrirán los ojos y ayudarán a enfrentar a las nuevas situaciones que se vienen.

2. Trabajo y placer sí pueden ser compatibles
Aunque lo creas difícil, sí se puede hacer amistad en la oficina y esto traerá grandes beneficios. Encontrarás personas que entenderán por lo que estás pasando sin sentirte juzgada y, a la vez, te servirá en momentos para avanzar en tu carrera, aunque suene frívolo. Estas conexiones no se perderán fácilmente y todos podrán compartir sobre la dura jornada que pasaron.

3. No siempre tienes que mezclar a todos tus amigos
Tus amigos siempre serán tan diversos como los intereses que tienes, y no siempre se agradarán entre sí. Tampoco tú llevas bien con todas las amistades de tus seres queridos. No hay que forzarlo, no estás obligado a presentarlos a todos.

4. Compartir pasiones es algo positivo
Siempre serán variadas las cosas que compartes con tus más cercanos. Tienes distintos gustos y más de una persona con quien compartirlo. Esto también se repetirá cuando eres adulto. A veces los proyectos y actividades que uno tiene de manera externa son la base para crear amistades.

5. Tus nuevas amistades no deben ser iguales a las de antes
Debes deshacerte de los prejuicios anteriores que tenías sobre la amistad. Eres igual de capaz de comprometerte con tus relaciones presentes. Las amistades que hagas de adulto pueden ser igual de válidas y valorables como aquellas que hiciste de joven. A veces necesitamos compartimentar nuestras amistades o adaptarnos a ellas en las circunstancias nuevas de la vida.