El impacto del divorcio sobre los niños puede tener consecuencias insospechadas. Muchas veces los adultos estamos inmersos en la angustia y el conflicto que la situación nos produce y no alcanzamos a percibir lo fuerte y doloroso que resulta para nuestros hijos tal circunstancia. Si a esto le sumamos que la separación no sea de mutuo acuerdo, todo puede ser peor.

Problemas de conducta

Cuando el divorcio se lleva a cabo bajo un ambiente problemático, los niños tienden a reaccionar de forma agresiva, con ansiedad y en casos hasta con depresión. Su comportamiento ante la sociedad cambia adoptando actitudes desafiantes y se ponen a la defensiva.

Baja autoestima

Con frecuencia -aunque dependiendo de la edad-, los niños no tienen recursos suficientes para hacer frente a la situación que les toca vivir, por lo que su auto-estima baja haciéndoles sentir impotencia además de culpa. Uno de los peores sentimientos que puede tener un ser humano, ya que de forma inconsciente siempre implica un castigo. Cuando los niños se sienten culpables por la separación conflictiva de sus padres, sienten miedo y se ven obligados a tomar partido por uno de ellos.

Introversión

Es posible que los hijos se vuelvan retraídos, se aíslen y se sientan muy tristes hasta la posibilidad de caer en depresión debido a que cuando un divorcio problemático se prolonga en el tiempo, parece no tener fin. La situación asusta, enoja y hasta ocasiona conductas destructivas en los niños, algo que se ve reflejado tanto en su carácter como en el desempeño escolar.

Aislamiento social

Los hijos de padres divorciados muestran una gran tendencia a no confiar en las personas, por lo que prefieren aislarse y no involucrarse con el resto. Por eso, luego de un divorcio es necesario que los niños se mantengan relacionados con otros y que participen en actividades grupales. En la edad adulta esto podría influirles de forma tal que hubiera dificultades para relacionarse de forma íntima.

Padres divorciados, hijos divorciados

Aunque no es una regla, las estadísticas muestran que los hijos de padres divorciados cuando forman sus propias familias también atraviesan una situación de divorcio.

Sea un divorcio conflictivo o de mutuo acuerdo, los niños lamentablemente siempre están en medio de la situación. Por eso, es necesario ser fuertes y apoyarlos intentando no involucrarlos en los problemas de los adultos.