Es indiscutible que nuestra arma más poderosa es nuestra autoconfianza. Si contamos con eso, corremos con ventaja donde vayamos: una cita, una reunión, una entrevista de trabajo…

Ahora bien, ¿qué tan fácil es tener suficiente confianza en nosotros mismos? Pues… puede sonar un desafío, pero es posible trabajar en ella. En este proceso, es fundamental que conozcas los factores que te están jugando en contra. ¡Solo así podrás evitarlos!

Buscar la aprobación de TODOS

Ya lo advierte esta frase: ”Puedes ser la pera más jugosa y sabrosa de todas y aún así habrá alguien a quien no le gustarás”. Entonces, ¡no te desvivas por agradarle a todo el mundo! Este objetivo es un verdadero imposible y carece de sentido.

Las personas que confían en sí mismas no tienen ningún interés en que otros aprueben lo que hacen, sino que se enfocan en trabajar lo mejor posible por ellos y solo prestan atención a las personas que los respetan y valoran.

Nunca permitas que la opinión del resto afecte tu modo de actuar ni tampoco defina quién eres. Tal vez esto te cueste algunas relaciones, pero es mejor mantenerte alejado de quienes contribuyen negativamente a tu vida. No necesitas impresionar a nadie, solo preocúpate de quienes realmente importan y verás cómo tu confianza se dispara.

Enfocarte en el obstáculo y no en la solución

Sí, no es ninguna novedad que la vida está repleta de piedras en el camino y esto es, justamente, lo que la hace más emocionante. Pero es importante que tengas en cuenta que cada obstáculo se presenta como una oportunidad para crecer como persona, cambiar y aprender. A pesar de que los desafíos nos llenan de dudas y preocupaciones, también traen muy buenos resultados que son los que prueban que deberíamos confiar más en nosotros mismos.

Las personas que confían en sí mismas dedican su tiempo a pensar en una alternativa, no se torturan con pensamientos del estilo ”qué hubiera pasado si…”. Simplemente deciden mirar hacia adelante.

Crear demasiado drama a partir de todo

Si bien un poquito de drama le da acción a nuestra vida, hay personas que a partir de todo lo que les sucede, crean un drama. Si tienes la costumbre de hacer esto o te dejas llevar por personas que lo hacen, es necesario que abandones este hábito.

Lo único que le aporta a tu vida es estrés y, para colmo, destruye la confianza que tienes en ti mismo. En lugar de concentrarte en lo malo que puede surgir de cada situación, mira el lado positivo y piensa en todo lo que puede salir bien. Te aseguro que te sentirás mucho más feliz y al mismo tiempo más seguro de ti mismo.

Juzgar tu valor por tus fracasos

La manera en que percibes tus fracasos tiene mucho impacto en tu vida. Tienes dos opciones de afrontar situaciones que no salen como querías: aceptarlas y considerarlas un aprendizaje o interpretarlas como un problema personal y dejar que te hundan.

Thomas Edison antes de inventar la bombita de luz fracasó MUCHÍSIMAS veces. Cuando Los Beatles se presentaron a su primer audición fueron rechazados, y podría seguir con miles de ejemplos de personas sumamente exitosas que tuvieron que luchar para conseguir lo que querían. Así que la próxima vez que falles en algo, recuerda que es simplemente una fase del proceso. Persiste y sé positivo; te aseguro que esta actitud marcará la diferencia.

Decir NO a nuevas experiencias

Es muy sencillo apegarse a una rutina que nos queda cómoda: mismos horarios, mismo programa de televisión, mismo menú. Pero cuando no hay ningún cambio, no estamos disfrutando la vida al máximo como podríamos. Es momento de salir a conocer el mundo, haz todo lo que te atemorice, verás que este tipo de experiencias te enriquecerán e incrementarán tu autoestima.

Es posible que ni siquiera notes cuánto afectan estas conductas a tu bienestar y seguridad personal. Pero la realidad es que si no las cambias, no podrás vencer tus miedos y ellos serán los que te privarán de vivir tu vida al máximo.