Expresar gratitud cuando alguien hace algo por nosotros está arraigado en la naturaleza humana. A medida que los humanos evolucionaron, encontraron la forma de decir gracias y fue una de las primeras cosas que nos enseñaron a hacer de niños.

Sin embargo, a medida que crecimos, tuvimos que lidiar con jefes nefastos, plazos imposibles, el tráfico estresante y personas envidiosas. Por el camino, nuestra cortesía básica desapareció. Llegamos a ser egoístas y olvidamos decir esas dos palabras de oro. La buena noticia es que puedes retomar el hábito, mira por qué deberías hacerlo:

#4 Es cortesía básica

Cuando haces algo por alguien, o ayudas, ¿no te gustaría que tus esfuerzos fueran reconocidos con un “gracias”? Una simple palabra puede hacer tu día y llevar una sonrisa a tu cara. Extiende la misma cortesía a los demás.

#3 Es una palabra mágica que puede abrirte puertas

Si tienes el hábito de agradecer a la gente y apreciar sus esfuerzos, los haces más propensos a ayudarte. A veces, incluso buscan la forma de hacer favores de formas que no habrías pensado. A todo el mundo le gusta una persona feliz, positiva y educada.

#2 Haces sentir bien a las personas

Cuando alguien te ayuda y que expresas lo mucho que significa eso para ti, hacer sentir bien a esa persona. No sólo se siente mejor consigo misma, se siente querida.

#1 No te quita nada

Es un cliché, pero es cierto. Se necesitan 72 músculos para fruncir el ceño, 14 para sonreír y sólo cinco para decir gracias.

Sorprendente, ¿no crees? No subestimes el poder de un “gracias”.