La rutina de una pareja es sumamente complicada. Decimos complicada desde el punto de vista de los problemas. Todas tienen puntos de conflicto y quien diga lo contrario, miente. Es más, esos puntos son beneficiosos en cierta manera porque ayudan ya no solo a conocer a tu pareja, sino también a saber cómo solucionar ciertos momentos complejos por los que puedan pasar. Dentro de todos los problemas que pueden surgir en una convivencia o relación, hay algunos que son comunes en todas las parejas. ¿Cuántas veces se han sentado con una amiga y ambas han hablado de exactamente los mismos problemas con sus chicos? Esto es algo natural y muy común. Veamos cuáles son:

1- Celos: ¿Quién no ha protagonizado alguna vez un capítulo de celos? De ella hacia él, o de él hacia ella, sea en los comienzos o con la relación más avanzada. Esto es algo normal siempre y cuando no se conviertan en ataques de celos enfermizos, que vengan seguidos de prohibiciones, espiar celulares o email

2-Interferencia de familiares: En algún momento de la relación siempre ocurre. Sea tu suegra, tu cuñada o tu sobrina, da igual. Tarde o temprano llegará el momento en el que vayan a discutir porque algún familiar opina demasiado sobre asuntos que crees que son muy personales para ti o para la pareja, desde la relación en sí, hasta la educación de los hijos. Hay infinidad de ejemplos al respecto y seguro que tu experiencia también tiene unos cuantos para recordar.

3- Tareas de la casa: Llegó el momento de convivir, de vivir bajo un mismo techo y con él, llega el reparto de tareas de la casa. Llegados a este punto no te desesperes, sabes que habrá discusión asegurada sobre a quién le toca limpiar, planchar o sacar la basura. Tómatelo como algo sin importancia porque en realidad no la tiene. ¡Ojalá todos los problemas de pareja fuesen esos! Piensa en positivo y si es necesario, haz un calendario que ambos puedan ver todos los días. Así no habrá dudas.

  • ¿Cómo solucionarlo?

-Lo más importante es identificar el problema para poder encontrar la solución por ambas partes. Una vez que lo hagas, los dos deberían sentarse para hablar y por supuesto, escucharse mutuamente. Parece sencillo, pero llegado el momento suele ser bastante más complicado de lo que parece.