Las abuelas, esas personas llenas de sabiduría en quien siempre podemos confiar. Nadie como ellas para subirnos la autoestima; siempre dispuestas a concedernos todo el tiempo del mundo y, como no, siempre dispuestas a prepararnos un banquete digno de una boda cuando les decimos que tenemos “un poco de hambre”. A continuación te mostramos 10 cosas que sólo entenderás si amas a tu abuela.

¿Quién te va a defender como ella?

Pues nadie, las abuelas son esas personas que, pase lo que pase, siempre darán la cara por nosotros y nunca dejarán que nuestros padres nos recriminen algo delante de ellas. ¿Qué más se puede pedir?

Somos las mejores, en todo

Si necesitas una pequeña inyección de moral y autoestima, no tienes más que hablar con las amigas de tu abuela para que te cuenten lo que va diciendo de ti. Para ellas somos los próximos premios Nobel… vamos, los mejores nietos del mundo ¡y que alguien se atreva a negárselo!

Sinceridad en estado puro

¿Quién se va a atrever a decirte que ese nuevo peinado no te sienta bien? ¿O que esa falda no te hace tan buen cuerpo como piensas? Pues tu abuela. Sin embargo, la forma en la que te lo dicen es tan amable y sutil que nunca te lo tomarás mal.

Nuestra segunda casa

Esto es así, en ningún otro sitio te sentirás tan en casa como cuando vas a la suya a visitarla. Sabes que siempre hay una cama disponible sólo para ti, que cuando estés en el salón con ella el mando es todo tuyo y, por supuesto, la nevera pasa a ser de tu propiedad.

Las mejores cocineras del mundo

Nunca nadie superará ese arroz o esas croquetas de tu abuela, si asignar las estrellas Michelin estuviera en tus manos le darías cinco, por lo menos.

Siempre dispuestas a aprender

¿Hay alguien que no le haya enseñado a su abuela a usar un móvil? Es una tarea difícil, pero cuando vemos como vuelcan toda su atención en lo que les estamos tratando de mostrar nos derretimos, y se lo explicamos 20 veces más si hace falta.

Nunca saldrá ni una palabra de su boca

Y es que si en alguien puedes confiar, es en ellas. Son las mejores confidentes, jamás contarán nada de lo que le confieses y por si eso fuera poco, nunca te juzgarán.

Las costumbres nunca se pierden

Es por todos sabido que si vas a visitar a tu abuela para merendar, cuando llegues tendrás sobre la mesa el mayor surtido de bollos y galletas que te puedes imaginar, “no te vayas a quedar con hambre”.

Las fechas importantes, grabadas a fuego

No necesitan ni Facebook ni agendas, ellas son las primeras que se acuerdan de felicitarte en tu cumpleaños, bueno, a ti y a todos tus primos. ¿Cómo lo harán?

Las buenas noticias, mejor con ellas

Nadie se alegra tanto cuando algo bueno te pasa como ellas, por eso a todos nos encanta llamarlas corriendo cuando llegan las buenas noticias.